Cómo hacer un buen curriculum: tips para llamar la atención

¿Cómo hacer la hoja de vida perfecta? ¿Cómo hacer un curriculum vitae ejemplar que haga que la persona que lo lea se convenza de que nos tiene que ofrecer a nosotros el trabajo?

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Quédate a leer este artículo y descubrirás 3 valiosos tips con los que podrás llamar la atención y hacer un buen curriculum que impacte.

1. Muestra aquello que te diferencia del resto

Siempre hay algo que nos hace únicos, algún detalle. Puede ser la curiosidad, la ambición… Eso tenemos que plasmarlo en la hoja de vida de alguna manera, bien en la sección de habilidades o bien en la sección de experiencia. Debemos contar los proyectos en los que nos hemos embarcado, aunque los hayamos desarrollado en nuestro tiempo libre. Hay pequeños detalles que hablan de nosotros, de lo que somos capaces de hacer, de lo que nos hace únicos.

2. Cuantificar nuestra experiencia

Exponer objetivos que hemos llevado a cabo, qué función hemos desempeñado y plasmar cantidades. Eso le da un aspecto mucho más atractivo a nuestras habilidades y experiencias. Podemos medir muchos datos: cantidad de clientes atendidos, cantidad de proyectos realizados, el importe de dichos proyectos, premios o menciones tanto a nivel educativo como laboral…

3. Intentar comulgar con las ideas de la empresa.

Haremos una investigación en los perfiles de la empresa para encontrar los ‘mantras’ que definen el espíritu de la empresa a la que enviamos nuestro curriculum; a continuación, añadiremos sutilmente en nuestras habilidades este tipo de palabras que conectan con las ideas de la empresa.

Esperamos que estos consejos sobre cómo hacer una hoja de vida que impacte y tenga éxito te hayan resultado útiles. Si quieres saber más sobre cómo hacer una hoja de vida, puedes encontrar más artículos en esta web.

6 partes que no deben faltar en una buena hoja de vida

1. Título

El título de la hoja de vida es una sección muy desaprovechada por los candidatos. Hay una sección en nuestro perfil online donde es importante poner un título. Generalmente, lo que se suele poner ahí es algo así como “CV”, “Curriculum Vitae“, el nombre de la persona… ¿Qué sucede con esto? Lo primero en que se posa la mirada de los reclutadores, cuando ven el listado de los candidatos que se están postulando a una vacante, es en el título de nuestra hoja de vida. Con lo cual, lo que pongamos en nuestro título se convierte en una oportunidad de vendernos de una manera atractiva antes de que el reclutador siquiera conozca nuestro perfil.

Veamos algunos ejemplos de títulos de hojas de vida:

Cajero con 3 años de experiencia. Organizado y responsable”.

Contador titulado con 4 años de experiencia. Especialista en impuestos”.

Asistente de dirección. Organizada y Proactiva. Excel avanzado”.

Diseñador web. Photoshop, Ilustrator y Fireworks nivel avanzado”.

Ingeniero Mecánico con experiencia en industria automotriz. Inglés avanzado”.

No es necesario tener un título profesional para poner un título atractivo en nuestro curriculum.

En esta parte estamos proporcionando información valiosa, estamos diciendo que tenemos cierto tiempo de experiencia y que además tenemos un área de especialización.

Se recomienda que, si hacemos el documento en un procesador de textos como Word, también utilicemos un título para que nuestro documento sea más atractivo y le anticipemos al reclutador qué se va a encontrar en nuestro documento.

2. Datos personales

Hay tres datos que no pueden faltar en todo curriculum: el nombre, el teléfono de contacto (número celular generalmente) y una cuenta de correo electrónico.

Muchas veces, los candidatos dan datos personales que no son relevantes para los reclutadores, como por ejemplo su estado civil, su nacionalidad, lugar y fecha de nacimiento. El hecho de dar esos datos se ve poco profesional.

Pero hay una excepción: cuando estamos leyendo la vacante a la que nos vamos a postular encontramos algunos detalles que el reclutador pone como requisitos. Si en la vacante dice que hay un rango de edad o que hay una restricción de zona geográfica (el reclutador desea que vivas en la zona de la vacante), entonces sí será pertinente poner ese tipo de información. De lo contrario, con los tres datos que dijimos al principio será más que suficiente.

3. Objetivo profesional

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Aquí es importante señalar que no hemos de enfocarnos en nuestras propias necesidades, como en el ejemplo siguiente:

“Aplicar mis conocimientos para contribuir al desarrollo de la empresa”.

Se trata de un objetivo profesional, en el que parece que decimos mucho pero en realidad no estamos dando un mensaje contundente. Se trata de una frase que los reclutadores se encuentran en el 99% de los currículos que revisan.

La idea de un objetivo profesional es enfocarnos en cómo la empresa va a obtener un beneficio al contratarnos, como en el ejemplo que sigue:

Analista Financiero con 7 años de experiencia en mercados financieros y análisis estadístico. Competente en planeación financiera y administración de proyectos. Acostumbrada a trabajar bajo presión, cumplir con tareas urgentes y realizar reportes con alto nivel de eficiencia”.

En este mensaje sí que compartimos mucha información: estamos diciendo que tenemos experiencia, las áreas en las que tenemos esa experiencia, nuestras competencias (planeación financiera y administración de proyectos), y añadiendo otras competencias adicionales como son el sentido de urgencia y la excelencia.

Así pues, el objetivo profesional es una gran oportunidad para volver a vendernos antes de que el reclutador mire nuestra experiencia laboral.

4. Último grado de estudios

Nuestra hoja de vida ha de ser un documento breve, así que no debemos poner información irrelevante, como dónde cursamos la primaria o la secundaria. Si tenemos un grado profesional es evidente que cursamos primaria, secundaria y preparatoria.

Pero por norma general lo que debe ir en nuestra hoja de vida es nuestro último grado de estudios.

Hay algunas excepciones, sin embargo. Por ejemplo, si eres diseñador gráfico y cursaste un bachillerato técnico en dibujo asistido por computadora, ese dato tiene un valor curricular y si la vacante está relacionada con esa industria es pertinente realizar esa referencia académica. O, si estamos aspirando a una vacante para dar clases en una universidad y tenemos un posgrado, será relevante poner nuestra licenciatura, nuestra maestría o nuestro doctorado. Si tenemos una carrera trunca, es pertinente poner los semestres que tenemos certificados si tenemos boleta de calificaciones.

Tampoco es muy recomendable poner el promedio. Si eres recién egresado y te estás vendiendo como un estudiante de excelencia, si recibiste una mención honorífica en tus estudios, quizás sí sea pertinente. Pero si eres un profesionista que tiene 15 años de experiencia es absolutamente irrelevante poner el promedio de tu preparación profesional; es preferible omitirlo.

5. Experiencia laboral

La experiencia laboral es la espina dorsal de nuestra hoja de vida, donde reflejaremos lo que sabemos hacer, cuáles son nuestras habilidades y cuáles son nuestros logros. Cada experiencia laboral debe incluir cinco elementos básicos.

El primero es el nombre del puesto, qué cargo desempeñamos en nuestra empresa.

Después iría el nombre de la empresa. Un tip muy útil es poner la página web de la empresa en la que trabajamos. Si yo por ejemplo trabajé en una empresa muy reconocida como Coca-Cola de inmediato el reclutador tendrá una idea del giro al que me dediqué, del tipo de empresa para la que laboré; pero si trabajamos para una empresa más pequeña, le daremos la confianza al reclutador de que puede verificar toda la información que nosotros estamos proporcionándole.

Lo siguiente sería poner el periodo laborado. No sería necesario poner la fecha exacta; basta con poner el mes y el año de nuestro ingreso y el mes y el año en el que dejamos de colaborar con esa empresa.

A continuación escribiremos una breve descripción de nuestras funciones, de tres a cinco actividades, las más destacadas para nuestro puesto.

Finalmente, los logros.

Una recomendación respecto a esto es utilizar cifras: al poner cantidades, hablar de frecuencia, de presupuestos, de montos de dinero manejado… damos más valor y destacamos nuestra experiencia profesional, al dar cuenta de lo relevante que fue nuestro puesto.

Si llevas 20 años laborando en una empresa y entraste como auxiliar administrativo, posteriormente fuiste supervisor de ventas y más tarde tuviste una gerencia, separa tus experiencias profesionales de manera independiente (una por cada puesto que desempeñaste). Los reclutadores se fijarán en cómo creciste, cómo te desarrollaste dentro de una empresa.

6. Habilidades y conocimientos

Idiomas: el inglés es sin duda el idioma más solicitado por las empresas.

Programas de cómputo.

Software utilizado.

Competencias laborales: estas competencias no están relacionadas con nuestros conocimientos técnicos; se trata de las habilidades que nos permiten tener determinadas reacciones frente a situaciones que se presentan en la vida cotidiana laboral. Ejemplos de competencias laborales son habilidades comunicación, liderazgo, persuasión…