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Elaborar un buen perfil profesional nos permite tener mayor posibilidad de ubicación en el mercado laboral. Se trata de un resumen de tu vida laboral y académica y de tus competencias enfocado a tener mayor oportunidad en las diferentes ofertas de trabajo.

Al tratarse de un resumen, no debería exceder las 6 líneas. En ellas debemos condensar nuestras fortalezas principales, nuestro nivel académico y de experiencia laboral y nuestras competencias técnicas y personales. En definitivo, se trata de poner el énfasis en el valor agregado que puedes aportar, frente a los otros candidatos.

El principal objetivo que hay que buscar al elaborar el perfil profesional es conectar con la persona que va a leer nuestra hoja de vida, diciéndole exactamente lo que está buscando.

La hoja de vida debe ser especializada, única para cada aplicación, porque cada empresa busca una cosa diferente de nosotros. De ahí la necesidad de tener múltiples hojas de vida. Antes de enviar la hoja de vida al posible empleador hay que mirar el perfil que buscan: todo lo que tengas que ellos pidan debes ponerlo; por el contrario, si careces de alguna característica, no debes incluirla, pues no da buenos resultados mentir en una hoja de vida.

Hay que desechar lugares comunes como “liderazgo”, “trabajo en equipo”… muy comunes en todas las hojas de vida y que no lograrán diferenciarte del resto. No olvides, además, utilizar siempre la tercera persona.

En el caso de las personas sin experiencia laboral, se debe resaltar la formación académica y las principales competencias personales. Si posees buenas capacidades interpersonales, es algo que debes incluir si eres candidato a un puesto de mercadeo y ventas, por ejemplo.

En una palabra, para elaborar un buen perfil profesional el primer paso es pararse a pensar cómo somos a nivel personal y después plasmar en el resumen nuestras competencias, orientado siempre a lo que pide la empresa que queremos que nos reclute.